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LIBRO DE DECLAMACIONES

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BIBLIOGRAFÍA

PENSAMIENTO

¡Quién te ha visto y quién te ve,
querida Lutecia!

Hoy desprecias a todos quienes te forjaron,
a quienes te dieron renombre,
con su sangre,
con su trabajo,
con su ingenio.

A quienes te hicieron dama,
elegante dama,
urbana,
humana,
fulana.

Te impulsaron,
te hicieron cosmopolita,
famosa,
elegante y,
hoy,
menosprecias
a sus semejantes.

Sobrevalorada,
hinchada,
a base de
engañados que compran y compran,
y siguen comprando
tus acciones
infladas y huecas.

¡Un bluff!

Nacida y crecida de falsas revoluciones,
de falsos reyes
y aristócratas,
de cardenales falsos,
de gobiernos trampa,
de democracias trampa
de libertad
igualdad
y
fraternidad
simuladas.

¡Eres todo trampa!

Hasta muchas de tus piedras
lo son ya.
Simuladas,
como tú.

Apariencia.
Es lo que se lleva
la ley
posmoderna,
todo
cirugía estética,
estática,
aunque parezca
que se mueve,
no hace más que congelARTE,
paralizARTE.

Te envenenaron
a base de
botox.

No eres
más que
una mueca
de lo que fuiste,
un rostro
deforme.

Muerta
viviente.

Aparente.

Postierna

Postartística

Posthumana

Postdigna

Ya no hay artistas,
pintores,
poetas,
literatos,
ni
orfebres
vivos
en tu calles
y comercios.

Ahora todo
es bussines
y tod@s
son
bussines(wo)men.

Accionistas,
hijoputiv@s,
de tu lujosa
marca,
de tu multinacional.

De ser un hogar de acogida
has pasado a ser mera firma.
Y,
por añadidura,
la más falsificada.

Te has dejado tanto copiar
que ya toda tú eres falsa,
farsa,
hipocresía,
apariencia,
hueca,
mentira.

Cual ramera
pintarrajeada
que vive
de sus glorias pasadas,
envuelta
en
joyas.
Muy enjoyada.
Eso sí.

Antes tenias dignidad,
ahora tienes pestigio.

Tal vez ya hayas empezado a volver a morir,
otra vez
de mano de Aquiles,
como antaño,
en Troya,
porque hasta
el mismo
Aquiles
tiene
su
(talón de)
Aquiles.

A ti,
ya te lo han encontrado

y activado.

Mueres,
eso sí,
entre aparato
y parafernalia.

Te mantendrán,
artificialmente
en vida,
enchufada,
entubada,
comatosa,
hasta que,
postreramente,
te convulsiones.

Y todo el mundo
llorará
lo que fuiste.

Lo que ya no eres.

Hoy ya no estás abierta a que te creen,
hoy estás en venta,
no eres más que mercancía,
te vendes al mejor postor,
caro,
eso sí,
siempre caro,
muy caro.
Hipercaro.

Cuando acogías a las chicas
sin salida
y las hacías
salidas
de emergencia
de los salidos
de turno
y oficio,
cuando las convertías
en Madames,
cuando los poetas
glosaban tus calles
porque las vivían,
cuando los pintores
se ensuciaban
y manchaban sus
lienzos
en ellas
y las vivificaban,
cuando los
literatos
llenaban
hojas
de tu vida,
de la que les
insuflabas...
entonces,
eras tú.

Ahora eres postú
eres
la creída,
la crecida,
la soberbia.

Fuiste faro
ahora
eres escaparate,
pasarela,
negocio.

Hasta tu
sagrado
famoso
poste,
tu insignia
y enseña,
se ha
vuelto
mero
espectáculo.

Ya no marca
un norte
ninguno:
luce,
gasta,
consume,
especula,
como tú,
aparenta,
ya no
orienta.

Lutecia

No hay casualidades,
como al Lute,
te compraron
te vendiste,
te dejaste,
os dejasteis
ultrajar.

De secuestrar
almas
pasasteis
a llenaros
los bolsillos.

Las que sí siguen siendo auténticas
las únicas,
son tus prostitutas,
ellas,
que ya no son
tuyas,
ni
seguramente
nunca
más
lo serán.

Esas que
ya no son como tú,
porque
ya no eres
como ellas.

Esas que,
en el desempeño de sus funciones,
sin duda,
se siguen dejando querer,
desear,
pintar,
describir,
descubrir,
declamar,
amar,
escuchar
y cuentan cosas.

¿Las oirás?

¿Estarás
aún
a tiempo
de volver
a ser
tú misma?

Ger GERTZEN