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En el avance espiritual, en la tradición judía, cristiana y musulmana se da un fenómeno llamado "La Noche Oscura del Alma".

Se trata de, o se suele describir como, una crisis enorme que pone la fe de la persona "patas arriba".

La iconografía católica lo ha dibujado como algo terrible, un infierno a traspasar para llegar a la iluminación, a la experiencia o presencia directa de Dios.

Pero curiosamente, ese fenómeno no se da en algunas tradiciones espirituales diferentes, eminentemente, en las impersonalistas, en las que no hablan de un dios antropomorfo.

¿Qué es, en qué radica y por qué se da La Noche Oscura del Alma?

¿Cómo se evita o cómo se supera?

En los místicos de la Cristiandad (también se da en el Judaísmo y en el Islam) se da un fenómeno que no aparece en los místicos de Oriente: La Noche Oscura Del Alma.

En su búsqueda (léase investigación) y acercamiento a Dios, los místicos punteros cristianos caen en una profunda y terrible crisis. Se la llama La Noche Oscura Del Alma.

Curiosamente, como indicaba antes, dicha crisis no se da en los místicos de Oriente. 

¿Por qué?

Porque solo los cándidos místicos derivados del Judaísmo creen en un Dios único y antropomorfo.

El despiste viene de la frase bíblica "Dios los creó a su imagen y semejanza".

Puede que dicha expresión quiera indicar que los seres humanos tenemos consciencia, conocimiento del bien y del mal, capacidad de ponernos en el lugar del otro y podemos elegir. Pero, evidentemente, Dios ni es humano ni tiene dicha forma. La parte de deidad de que disponemos los humanos se limita a ser capaces de decidir nuestro camino.

Pero volvamos a La Noche Oscura Del Alma.

Francisco De Asís (para mí el ser humano del que constancia tengamos que llegara en vida a una fusión más profunda con el Todo, de hecho, considero que es el único cristiano que ha existido, los demás ni intentaron seguir a Jesús De Nazaret, que es lo que, desde mi definición, signfica "cristiano") también tuvo su gran crisis. Y tras semanas (o meses) de angustia, llegó a la conclusión que lo sacó de la misma. No conocemos demasiados detalles de esa crisis, pero sabemos que lo sumió en un estado de depresión profunda.

Curiosamente la frase, el "mantra" que lo hizo salir de este estado fue ¡Dios es!. Con la variante de ¡Dios es y basta!

Y si no fue la frase que lo hizo salir, al menos fue la que él proclamaba con alegría una vez que salió del pozo, de su Noche Oscura Del Alma.

Aunque no fuera la herramienta que le permitió salir de la crisis, es su conclusión, la que resume la solución. Algo importante debe reflejar dicha frase.

El dato de que los místicos orientales no sufren dicha crisis y esta frase de Francisco De Asís, nos dejan bastante claro que la crisis se debe, precisamente, a que los creyentes acostumbrados a una imagen antropomórfica de Dios, sea el Dios De Los Ejércitos (Yahvé Sebaot o Jehová Sebaot creo que se transcribe), sea el Dios Padre Todopoderoso o Dios Padre Todoamoroso, o sea el Dios Madre Todoamorosa, han de abandonar dicha imagen de Dios en cuanto se aproximan a él/ella, pues no es eso lo que descubren, sino un Dios impersonal, no antropomorfo, no concreto, no figurativo, sino abstracto, sin rostro.

Francisco De Asís prefería llamar "Madre" a Dios y parece que la consideraba femenina. Su experiencia personal con su padre no fue muy buena, con su madre, por el contrario, fue magnífica. Y eso lo marcó. Hasta en su forma de ver al Supremo Ser.

También él tuvo que abandonar dicha imagen según iba profundizando en la experiencia con el Uno. Dios está en los Padres, y en la Madres, pero no es completamente ni lo uno ni lo otro.

A la mayor parte de teólogos les gusta dejar en la incógnita lo que llevó a Francisco De Asís a esa crisis y el sentido de esta solución a la crisis, meramente porque no llegan a conocer la causa. Y menos a entender su proceso interno.
"¡Dios es!".

Francisco De Asís solo consigue superar las dudas que lo corroen cuando abandona la búsqueda de un "Dios Madre" y se limita a aceptar a Dios como es, tan diferente a nuestras imágenes mentales limitadas y limitadoras.

Pero, claro, para llegar a esa crisis hace falta una aproximación suficiente a lo divino como para poder constatar que la imagen previa no se corresponde a la realidad. Por eso pocas personas llegan a entender la Noche Oscura Del Alma y, menos aún, a resolverla.

Los estudiosos de Francisco De Asís tampoco suelen entender la reacción de Francesco cuando vuelto a su comunidad en una fecha señalada descubre a sus hermanos comiendo carne para festejar.

Él tenía muy claro lo siguiente: los animales son mis amigos, y yo a mis amigos no me los como. Por eso, preso de ira interna, pero decidido a actuar sin atacar a nadie y con una cierta ironía, tomó el cocido con la cuchara y se puso a untar las paredes de la estancia con el mismo, diciendo: "Efectivamente, hoy es un gran día, un día tan importante que hasta las paredes deben comer carne".

Quizá, precisamente, con ese gesto, buscaba Francesco ahorrarles a sus hermanos el poderse regalar con el sabroso estofado, tan antiético para él.

Pero, es que muy pocos llegan a una aproximación suficiente a La Unidad como para poder vivir y, sobre todo, entender estas crisis y estas opciones. Desde luego, la mayor parte de los seguidores de Francesco D'Assisi, no le llegaron a la altura del talón, como la mayor parte de los apóstoles no entendieron mínimamente a Cristo, por lo que reflejan los Evangelios. Y a quienes lo comprendieron mejor, los marginaron. Fueron los otros quienes se hicieron con el monopolio del cristianismo y lo encauzaron por las vías en las que lo hemos conocido: la perversión de su mensaje.

Se suele decir que Dios está en todas partes. Pongamos que esto es verdad. Partamos de esa premisa. Y veamos dónde nos lleva.

¿Qué es lo que en nuestro Universo conocido podemos encontrar en todas partes?

Hay solo una realidad que cumple esa premisa: La energía.

¿Podemos concluir que Dios es Energía ?

¡Hagámoslo!

Pero… ¿Toda la energía?

¿O solo un tipo de energía?

Si lo limitamos a uno o a diversos tipos de energía, le estamos restringiendo su área de operaciones. Luego, si está en todas partes, Dios es toda la Energía, no una mera parte de ella.

Y como sabemos que la materia es también una manifestación de la energía, es decir, la materia es también energía, la materia también es Dios.
Dios es Energía, y la Energía (luego también la materia) es Dios.

¿Y lo de que Dios es bueno?

Pues tenemos que escoger. O identificamos a Dios con la energía que hace el bien, o está en todas partes. Ambas cosas no son posibles a la vez.

¿Y si Dios es ajeno al mal y al bien?

¿Y si Dios simplemente ES? Como afirmaba Francisco De Asís.

¿Y si somos los seres humanos quienes lo hemos pintado del color que nos gusta?

La verdad es que el ser humano no está hecho a la imagen y semejanza de Dios sino que Dios (al menos el de los judíos, cristianos y musulmanes) está creado a nuestra imagen y semejanza, a nuestra medida, para justificar lo que queremos y queramos justificar, lo que toque justificar. Lo que nos interese justificar.

¿Podría pensarse en un Dios-Todo o en un Todo-Dios y buscar la ética por otro lado que la justificación de lo que a Dios le gusta o no le gusta?

A continuación intentaremos otra aproximación a Dios, a la experiencia de Dios desde otro punto de partida, el punto en el que hemos terminado, el de la ética.

 

PS. No creo que Santa Teresa De Ávila pueda ser tildada de "mala católica", este grupo de gente la tiene en alta estima.
Y es curiosa una frase que llega tras haber pasado su "Noche Oscura Del Alma": "Darse del todo al Todo, sin hacernos partes."


Además, si Dios es energía, se da el detalle que la luz es la manifestación más pura de energía que podemos percibir (y Dios y sus manifestaciones se suelen representar como una luz muy intensa) y, para la luz, curiosamente el tiempo no pasa. Las fórmulas de la Relatividad dejan claro que para cualquiera o cualquier cosa que viaje a la velocidad de la luz, el tiempo no existe. Para Dios el tiempo no existe, está en todas partes... ¡A la vez!

Ger GERTZEN